Cuando su hijo Martin muerde hasta hacerle sangrar a uno de sus compañeros, Elaine se lanza a investigar los orígenes del niño, acudiendo a casa de sus abuelos paternos; pero, al poco tiempo, la verdadera naturaleza de la familia sale a la luz ante Elaine: se trata de antropófagos que conservan su apariencia humana gracias a un protocolo médico.