PTSD es el resultado de tres cortometrajes: en primer lugar, el pobre Billy, un niño con problemas de salud y trastornos psicológicos que intenta ayudar a su madre; luego, esos tres patos que tratan de entender qué hace ese extraño pájaro en su estanque; y, por último, esa cadena de odio, en la que todos descargan su ira sobre los demás. Tres historias, tres estilos, tres directoras.