Cuando Jessica regresa a la casa de su infancia con su familia, su hijastra menor, Alice, desarrolla un extraño apego por un osito de peluche que ha encontrado en el sótano y al que ha bautizado como Chauncey. Todo empieza con juegos inocentes, pero el comportamiento de Alice se vuelve cada vez más inquietante. Jessica se da cuenta entonces de que Chauncey es mucho más que un simple juguete.