Si el nombre de Romero resonará para siempre en los oídos de los cinéfilos, es probablemente porque, además de revolucionar un género por sí solo con La noche de los muertos vivientes en 1968, el hombre ha entregado desde entonces numerosas películas (de terror o no) apasionantes y que rezuman su personalidad y su sensibilidad fuera de lo común. En 2008, el añorado cineasta se sumergió una vez más en el mundo de los zombis con Diary of the Dead y logró, de forma bastante increíble, reapropiarse del género que había iniciado 40 años antes, al tiempo que le daba un matiz social (una constante en su carrera) tremendamente relevante. A través de un apocalipsis zombi, Diary of the Dead nos habla de la locura de los medios de comunicación, las redes sociales y el capitalismo. Afortunadamente, al (re)ver la película hoy, nos damos cuenta de que todo eso ha terminado.